Atención: Debido a la situación pandémica tu pedido puede sufrir retrasos // Due to Covid situation, your shipping can suffer delay
Atención: Debido a la situación pandémica tu pedido puede sufrir retrasos // Due to Covid situation, your shipping can suffer delay
Cart 0

Herencia Familiar

Me cuesta ver el tejido como un hobbie o pasatiempo, porque cuando inicio un proyecto mi interés es completamente lo contrario, es decir, dejar el tiempo detenido.

Mientras tejes y tal como alguna vez me lo dijo un amigo relacionado con el mundo de la neurociencia, al ser una actividad de repetición, es el modo básico de aprendizaje humano, comienzas a activar tus neuronas y por ende aparecen con mayor fuerza los pensamientos, las reflexiones y emociones.

Al mirar mis objetos terminados, que muchos de ellos los tengo a plena exposición en mi taller, otros en el armario, pienso en que será de ellos cuando yo no esté en este mundo y, sin entrar en temas tristes poco apropiados para este momento pandémico, aparece en mi un pensamiento que me hace muy feliz ya que me imagino que serán una herencia o un legado para alguien más que habrá quedado con ellos, probablemente ese alguien será de mi propia familia y pasará a ser un tesoro generacional.

También cuando tejemos, ya sea para nosotros mismos o para alguien más, o bien, cuando recibimos un regalo que está relacionado a esta actividad, es difícil no valorarlo porque toda persona sabe la cantidad de horas, trabajo y dedicación que hay detrás de él, un sweater de lana por ejemplo puede trascender en una familia y es parte del patrimonio y de la identidad de la misma, es por ello que el tejido no es un simple pasatiempo, es algo mucho mas profundo, es un legado en el amplio sentido de la palabra, partiendo por la enseñanza de la técnica misma, que es parte de un acervo y el quehacer familiar, hasta el producto tejido, que termina siendo un objeto que perdura en el tiempo por generaciones.

En cada tejido hay una singularidad, es decir, está la proyección de quien lo diseño, de quien lo tejió y de quien lo usará, es una mezcla de razones bastante profundas, significativas y memorables en cualquiera que se relacione con esta actividad, para mí, y supongo que para much@s de los que están leyendo ahora estas palabras, cada uno de tus proyectos es una experiencia tanto en el aprendizaje como el recuerdo del momento y situación en la que fue concebido.

Relacionado a todo esto y al paso del tiempo que conlleva cada proyecto realizado es que es importante referirnos también a la relevancia de las fibras, su permanencia en el tiempo y su conservación.

Las fibras que consideramos más suaves son aquellas también donde el hilado es mas delicado y corto y en el proceso de hilandería del mismo existe mayor delicadeza y cuidado para que estos pelos se entrelacen entre sí y tome fuerza la hebra, por este motivo también si tejes con este tipo de hilados es importante que los cuides como joyas para que duren en el tiempo y trasciendan en buenas condiciones. Es usual también que en este tipo de prendas aparezcan aquellas bolitas de lana afieltrada llamada peeling o motas, puedes usar cada cierto tiempo una máquina especial de afeitado de prendas para removerlas ya que esto es lana de excedente a la fibra original que se ha desprendido con el uso.

En el caso de las fibras mas rústicas o menos suaves, son aquellas que, por el contrario a las anteriores, el pelo es mas extenso y permite que el agarre de la hebra en el proceso de hilandería sea más firme. Estas fibras requieren menor cuidado aunque son menos blandas que las fibras cortas, un buen camino son las fibras intermedias que mezclas las unas con las otras. Uno de los grandes beneficios de este tipo de hilados es que son aquellos llamados generacionales porque tienen extensa durabilidad y probablemente ese sweater que tienes heredado de algún antepasado sea precisamente en este tipo de fibras.

Para que tu proyecto dure generaciones es importante que elijas tu hilado adecuado y además que le proporciones los cuidados mínimos a este una vez tejido:

  1. No es necesario lavar la prenda a no ser que se manche, basta con airearla.
  2. Si la lavas hazlo a mano con un shampoo neutro (o de bebé) y sécala en horizontal.
  3. Incluye lavanda o esencia de esta en tu armario o donde guardes tus tejidos para espantar las polillas.
  4. Guarda tu prenda bien doblada y evita la frotación innecesaria.
  5. Si notas que pierde color, huméctala sumergiéndola en agua con un 10% del peso de la prenda en vinagre o ácido cítrico (sucedáneo de limón), luego envuélvela en papel plástico de cocina para evitar que los colores se superpongan unos con otros al doblar e introduce tu tejido al microondas durante 1 a 1.30 min o hasta que tome calor, enjuaga y deja secar en horizontal. Esto le dará un post mordentado a tu hilado.

Bueno y por sobre todo ama tu tejido siempre con la misma motivación que lo iniciaste, recuerda que los errores son únicos y pasan a formar parte de la belleza del quehacer a mano. Si por algún motivo ya les haz dado duro y no hay posibilidad de recuperarlo tienes la sabiduría para poder hacer muchos mas de ellos u otros diferentes, cada proyecto es un aprendizaje inmenso por muy simple que resulte ser. Un abrazo. MisterWool.


Older Post Newer Post


Leave a comment